Hoy Martina hace 3 añitos. Martina es la hija de Cris y Xevi (aka Pin i Pon), y ahijada de Salva, por lo que cada año me toca preparar la mona (tarta que tradicionalmente regalan los padrinos a los ahijados por Semana Santa). Y yo encantada, claro. Este año Martina quiso una mona rosa así que tiré de layer cake con buttercream rosa, pero los años anteriores hice monas tradicionales (sara y de trufa), que no las había hecho nunca antes!

Para su cumple también me toca hacer pastel, pero esto es un poco trampa porque hago los pasteles de todos los miniCapgrossos que me lo piden (los 4 miniFripinus son fijos en mi lista anual). Normalmente hablo con los padres para ver qué quieren en cuanto a sabor/decoración. A veces lo tienen claro, como Laia y las últimas fiestas temáticas de su prole (Beth y Peppa Pig, y Èric y los dinosaurios de Arlo), a veces propongo yo (como el primer cumple de Gal·la y el rose cake de caramelo que es taaan Pin i Pon!)…

introducing… #elpastísdelagalunchi

Pero este año fue Martina la que un día de mayo viene y me dice:

Vull un pastís de xocolata groc i taronja!

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Dentro de 4 días hará 10 años que hice mi primer pastel, que puede considerarse el germen de mi afición a la repostería. Hoy hace 4 años que los Reyes me trajeron Pan Casero (grandioso libro de Ibán Yarza, puro amor por el pan), que tiene la culpa de mi fascinación por el pan (aunque antes de eso ya había hecho cosillas con masas fermentadas).

Siempre digo que los pasteles son fáciles: mezclas una serie de ingredientes (el único truco es ser exacto con las cantidades), lo metes al horno a la temperatura adecuada durante un tiempo determinado y listo. A partir de aquí, te puedes complicar la vida lo que quieras: desde nada (vivan los Bundts!) hasta montar un layer cake y decorarlo con puntitos o rosas (el de las rosas era para el cumple de la hija de unos amigos, otra amiga les preguntó dónde lo habían comprado :D).

Pero el pan es alucinante. Mi cabeza explota cuando pienso en que mezclas harina, agua y levadura, y sin hacer apenas nada, se convierte en pan (magia!). Con su corteza crujiente y su miga esponjosa. Pero a partir de aquí también te puedes complicar muchísimo: desde la pizza (sin amasado), los molletes (el amasado consiste en 4 pliegues, pierdes más tiempo esperando entre pliegues que amasando :P) o los baozis (aquí sí hay que amasar, pero es una masa súper manejable, no se pega nada desde el principio) hasta los bollos de cardamomo (aquí la masa se pega un poco a las manos) o el pan-pan (en este caso la complicación venía al añadir las semillas, la masa se hace inmanejable y eso me desespera).

O el roscón de Reyes.

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Decíamos ayer… que nos hemos comprado una CrockPot. Y tras 5 meses he decidido presentaros a Crocky:

It's here!!!

Si no sabes qué es una CrockPot, mejor ve a la Biblia, que te lo explica. CrockPot es en realidad una marca (“la primera”), el nombre genérico es slow cooker… como concepto, olla lenta. Sabía de su existencia por un blog de cocina que sigo desde hace mil, pero no me empecé a interesar hasta estas navidades, que parecía que era el “regalo de moda”.

Yo como de tupper de lunes a jueves, desde hace mil años, porque mi oficina está en medio de la nada y no hay otra opción (Salva trabaja en el centro de Barcelona, tiene restaurantes a patadas). Y llevaba ya varios meses que mi dieta diaria consistía en la ensalada ya preparada del súper (me gustaba la New Yorker pero me llegué a cansar taaanto!!!), las croquetas congeladas del súper, los [ponga aquí el precocinado de turno] ya preparados del súper, la ensalada del Starbucks (cuando no tenía ninguno de los anteriores en casa)… todo porque entre semana nos era imposible preparar nada (tampoco cenábamos nada “elaborado”, llegamos a casa tarde y sin ganas de cocinar), y en fin de semana únicamente planificábamos las comidas del propio finde (como mucho aprovechábamos algún plato para hacer 3 raciones y yo ya tenía un tupper, pero no era lo habitual).

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Rompo el silencio para explicar que ya vivimos en el nuevo piso, pero antes dejadme decir que he actualizado el sobre mí. Habitualmente lo hago el 11 de febrero de cada año, coincidiendo con el aniversario del blog, pero este año se me olvidó completamente, hasta que el cuñao se burló de mí porque ponía que tenía 30 años xDD

Dicho esto, a lo que iba: el 22 de febrero empezábamos la #MudanzaFriCris, y el 23 ya estábamos durmiendo aquí. Gracias a nuestras familias el sábado 23 teníamos gran parte del trabajo hecho: mi madre no pudo venir, pero mi padre y el cuñao se pegaron un buen curro desmontando y montando muebles, la suegri limpiando y ordenando cajas, el suegri trasladando cajas… aunque se me perdieron algunos zapatos en ello :S (mis sandalias plateadas para bodas… y mis zapatos de ir a currar, tuve que ir corriendo el lunes por la tarde a comprar unos nuevos, menos mal que pillamos fiesta el lunes! :P). El domingo 24 ya solo quedó deshacer cajas y ordenar. Y poco a poco ir añadiendo cosas… todavía nos falta, por ejemplo no tenemos cortinas, y es que no encontramos el momento de ir a mirarlas! En serio, no hemos tenido un fin de semana “libre” desde que estamos aquí.

Tengo pendiente subir fotos del piso, sobre todo del antes (era una cueva, ya veréis) y el después (estoy enamorada de mi piso! :P), pero ya cuando tenga mi nuevo iMac y pueda editar fotos sin despeinarme… me he comprado un iMac de 27″!!! Ganazas de tenerlo (si ayer no hubiera sido festivo ya lo tendría, pero ahora tengo que esperar al martes :S), anda que no voy a notar el cambio… pasé de las 20″ de mi iMac Alu 2007 (que regalé al suegri por Navidad) a las 15″ del MBP de Salva, y de aquí pasaré a 27 pulgadazas… me va a doler el cuello! :P

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Mi madre es una estupenda cocinera, creo que ya lo he dicho alguna vez por aquí. Con la comida del día a día, supongo que cada uno prefiere las cosas de la manera que siempre las ha comido en su casa, pero mi madre es un as de los postres. En mi casa nunca se ha comprado helado en el súper, los hacía ella. Y pasteles de cumpleaños, y pasteles con cualquier otra excusa, y galletas, y magdalenas, y croissants, y…

Yo pensaba que no había heredado esa afición, en parte porque como ella los hace tan bien, parecía difícil superarla, y en parte porque como a ella le encanta cocinar, yo me ahorraba el trabajo (aunque más de una vez le hecho de pinche, eh?). Pero cuando invité a mis amigos de la Universidad a cenar a casa, se me ocurrió preparar un pastel, para no ofrecer el típico postre comprado, así que le pedí a mi madre una receta facilita, y salió el pastel de queso (con su momento de pánico incluido porque mi horno es una mierda y la masa tardó en subir tres veces más de lo indicado en la receta… luego he descubierto que le pasa sólo con ese pastel, que no lleva apenas harina, con el resto respeta los tiempos).

Desde entonces, de vez en cuando cuando voy a casa de mis padres le pido a mi madre alguna receta facilita, para ocasiones especiales (por ejemplo cuando vinieron mis padres y los de Salva a cenar a casa les hice el bizcocho de plátano). Mi madre saca una de sus libretas de recetas (la que pone “Bizcochos y galletas”), con su letra ilegible y su total ausencia de signos de puntuación (es entrañable), buscamos algo que me llame y yo me apunto la receta a mi manera.

Pero últimamente no necesito ocasiones especiales, hay días en que simplemente me apetece preparar algo. Es más, cocinar me relaja porque hace que durante un rato me olvide de otras cosas y me concentre en que aquello me salga bien.

El martes mis padres estuvieron en Barcelona (de momento siguen viviendo en Cunit, creo que la semana que viene ya volverán a establecerse en Barna) y aproveché para ir a verles, yo estaba agobiadísima por el trabajo (principalmente por esto, pero el martes se juntaron otras cosas) y me desahogué cuanto pude, ellos aguantaron el chaparrón e intentaron animarme, y cuando estaba a punto de irme, me acordé de la libreta y pensé que me iría bien preparar un pastel para relajarme (como ayer era festivo en Barcelona tendría tiempo de prepararlo). Mi madre me sugirió un pastel de manzana y yo todavía no entiendo cómo, con lo que me gustan las manzanas, todavía no había preparado ninguno, así que lo apunté rapidito, y ale, ayer tocaba fotoreceta nueva.

Pastel de manzaaaaana!

Aitor, no sufras, que Eva Arguiñano siempre dice que los postres caseros no engordan 😉

En este piso no porque como decía, el horno es una mierda (venía en el paquete), pero en nuestro futuro piso 2.0 (tranquilos, de momento ni existe :P) pienso poner una cocina como Jobs manda, con su buen horno (cómo me pone la pirólisis! :P), su vitrocerámica decente, su gran encimera… y pienso volver a hacer galletas y atreverme con más cosas… Por cierto, de la cocina diaria se encarga el vecino, que es un artista! (en el trabajo todos me envidian porque aunque me he independizado, me siguen preparando la comida del tupper… ains, qué mono es mi niño!)