Arxius de April, 2007

No sé cómo estará el tiempo por ahí, pero hoy ha diluviado en Barcelona y alrededores. Hacía un montón que no llovía, así que por la falta de costumbre ha sido doblemente agobiante, ir cargado por ahí, con el paraguas plegable que no te protege demasiado…

Esta tarde, como siempre, he ido a buscar a Cris y otra chica del otro departamento (N.) y nos hemos ido hacia la estación. Le hemos dicho a Bob el Silencioso que íbamos tirando, todo esto más o menos para evitarle, aunque luego siempre nos acaba alcanzando, me da rabia esperarle y luego tener que ir corriendo para no perder el tren (los hay cada pocos minutos, pero el siguiente al que cogemos normalmente siempre va muy lleno).

Llegamos a la estación, me despido de N. (va en la otra dirección) y a los dos minutos llega él. Empapado y chorreando. La verdad es que no había caído en si el chico llevaría paraguas o no, así que pregunto inocentemente:

[Cris] Es que no llevas paraguas?
[Bob] Sí, pero me duele la cabeza y prefiero que me dé el agua. [WTF??!!]
[Pausa. Yo sacudo mi paraguas para que se le vaya un poco el agua antes de entrar en el tren]
[Bob] Además, luego es un rollo, tienes que ir con el paraguas todo el camino chorreando.

Repitan conmigo, WTF??!! No se supone que los paraguas son para que se mojen ellos y no tú? Si me dices que caen cuatro gotas, pues vale, pero llovía a mares!

Lo de Bob el Silencioso ha sido una trayectoria parabólica. Empezó que no hablaba, y era difícil entablar conversación. Después hubo un tiempo en el que hablaba algo, incluso a veces era él el que preguntaba cosas! Pero, no sé a partir de qué punto, volvió al hermetismo del principio. Ahora soy yo la que paso, ya no tengo reparos en ponerme a leer el periódico si me lo encuentro en el tren, o cuando volvemos juntos a casa. Cris ha ido más allá, hoy me ha explicado que el viernes (yo salí un pelín más tarde y me libré) se puso a leer un libro. Es un tío raro, la conversación de hoy ya lo demuestra bastante pero hay más detalles:

  • Cris me contó que un viernes que yo no estaba, ella le dijo que se iría un poco antes porque tenía prisa. Cuando se fue, él todavía no había empezado a recoger. Ellá cogió el tren anterior al que cogemos normalmente (6 minutos antes), y justo cuando se van a cerrar las puertas, quién aparece? Nuestro amigo Bob, con la lengua fuera… porque tenía que haber corrido bastante para llegar. Que si tienes ganas de conversar, vale, pero siendo como es él, por qué se afana en ir acompañado? Es por esto por lo que no lo esperamos al salir del trabajo, siempre nos alcanza.
  • Lo siguiente ha pasado dos veces. La primera vez, supongo que a la hora de salir, Cris y N. no estaban en su sitio, y él al no verlas, se fue corriendo. Nosotras salimos más tarde de lo normal y, sabiendo que él se había ido, fuimos tranquilamente hacia la estación, pensando en coger el siguiente tren (era un viernes, todos los trenes van bastante llenos, por lo que más o menos da igual perder uno). El último tramo hasta la estación es de bajada, así que puedes ver si lo tienes delante… y si llega el tren. En cuanto visualizamos la estación, no le vimos por el camino, y supusimos que ya estaba dentro. Bajando xino-xano, vemos que el tren llega. Tranquilidad, no hay prisa. Un par de minutos después, llegamos a la estación, y quién nos espera? Nuestro amigo Bob. Esta vez nos pareció un poco raro y pensamos que a lo mejor eran imaginaciones nuestras, pero la segunda lo confirmó. También un viernes, a N. la venían a buscar, y Cris me vino a buscar a mi departamento. Tuvimos que esperar a que otra chica, que normalmente vuelve en coche pero ese día venía con nosotras en el tren, recogiera el portátil y todos los trastos, así que nos demoramos algo más de lo normal. Cuando salimos, nos encontramos a N., que nos dijo que Bob le había preguntado por nosotras cuando había salido, y que ella le había dicho que ya nos habíamos ido (es lo que creía, no fue malintencionado)… y él se había ido corriendo. Tomamos la misma estrategia de tranquilidad, pensando que esta vez, como creía que íbamos delante de él, no iba a esperarnos, pero sí. Aquí no pude aguantarme y le solté una indirecta, algo como “Todavía por aquí? Si nos hemos encontrado a N. y nos ha dicho que habías salido corriendo!”. La frase continuaba con “Pensaba que habrías pillado ese tren” (acababa de irse), pero él me interrumpió, súper borde, “Corriendo no, normal”. Ja. Ja. Y ja.
  • Los martes y los jueves, Cris se va a alemán, y en Plaça Catalunya nos separamos, así que si no he quedado con Salva, me toca ir sola con Bob hasta mi parada (él vive un poco más allá). Ella, por hacerme un favor, intenta que esos días nos vayamos pronto y rápido para tomar el tren anterior (entre semana, 4 minutos antes del normal). Pero la verdad es que a mí ya me da igual, porque siempre hay un periódico que leer, y ya me he acostumbrado a pasar de él. Además, el tren anterior es más viejo y hace más paradas, por lo que los 4 minutos se acaban reduciendo al llegar a Plaça Catalunya. Pero ella sigue insistiendo, y el jueves pasado salimos corriendo. Conseguimos pillarlo, pero nos quedamos unos minutos hablando antes de despedirnos. Cuando llegué al metro tuve que esperar un par de minutos, en los que le dio tiempo a llegar. Haciendo honor a su nombre, se me acercó por detrás sin que me enterara y me dio un toquecito en la espalda. Luego me sometió a un interrogatorio: qué tren has cogido?, y entonces como es que estás aquí?, ha tardado mucho el metro?, ha pasado algo en el tren?, etc.

Es raro o no es raro?

Y es que los últimos fichajes de la empresa son de un nivel… Sólo voy a contar un detalle de El Monologuista que me dio especial rabia la semana pasada. Le llamo El Monologuista porque va de crack y a la mínima te explica sus teorías en verso (fue muy divertida una comida con él en otra mesa impartiendo doctrina a otro chaval sobre los precios de los pisos y nosotros partiéndonos de risa, ahí le puse el mote). Es un teleco (bueno, todavía ni ha acabado, y eso que entró en el 99 como yo; eso da una idea de lo crack que es) que trabaja en el departamento de Cris, y como viene siendo lo normal últimamente, no hay mucha relación entre departamentos. Concretamente yo no he hablado nunca con él y no nos conocemos de nada.

Pues bien, la semana pasada El Monologuista pasó varios días trabajando con el chico que se sienta detrás mío, que le está traspasando un cliente (bueno, eso es lo que dicen que hacen, porque yo, que estaba tan liada que no escuchaba nada de mi alrededor, cada vez que descansaba para beber agua o mirar el reloj, 5 segundos en los que la concentración baja y captas más señales del exterior, sólo les oía hablar de profesores de la universidad, asignaturas, el café de Zapatero y otras banalidades). En estas que el chico se va al lavabo, y El Monologuista se da la vuelta, se acerca a mi mesa (a una distancia excesivamente corta para mi gusto), mira la pantalla y me dice “Qué es eso?”. Yo en esos momentos estaba apuntándome una cosa en el móvil, y en la pantalla tenía un documento de un cliente. Me quedé tan flipada que sólo pude responder un tímidamente borde “Cosas”. Llamadme asocial, pero no tengo la suficiente confianza con este hombre como para que ande husmeando en mi pantalla. La próxima vez, me leerá el correo? Me dirá el tipo de letra que tengo que utilizar?

Panorama
Mañana Salva y yo nos vamos a visitar a Pedro a la nanoCampusMac, así que no tengo más remedio que hacer la crónica esta noche. Son las 23:30h, a saber cuándo acabo (será la hora de publicación del post).

Sábado 24.03.2007
Llegamos a Valencia a las 11h y pico y nos fuimos al hotel (no, de momento no hemos ganado la lotería, sería un tanto raro porque no juego XD, es que encontramos una oferta con Weekend Plan). Lo primero que nos encontramos al abrir la habitación del hotel fue la tele encendida, con algo parecido al teletexto… pero con mi nombre! Como diría mi padre, pijotadas.

En la oficina de turismo de la estación nos habíamos agenciado un mapa, así que salimos directamente a ver cosas. Entramos en la catedral, vemos el acceso a la torre (llamada Micalet o Miguelete), pagamos los 2€ de la entrada… ilusos! Hay 51 metros hasta la terraza, la escalera es de caracol y estrechísima (hay tramos en los que si te encuentras con alguien en la otra dirección uno de los dos tiene que recular porque los dos no caben), no hay ningún descanso… Resultado? Además del cansancio, yo me mareé. El movimiento repetitivo me sienta fatal, y en este caso era todo círculos! Bajar fue peor, porque además parecía que fueras a caerte. Y tenía un niño detrás contando los escalones, al final me olvidé de preguntarle cuántos eran, porque es una cosa que yo hacía de pequeña cuando iba por ahí con mis padres… En fin, que nosotros apodamos al Micalet… La Puta Torre. Eso sí, las vistas merecen la pena.

La Puta Torre
Estando arriba, una mujer nos preguntó si hablábamos valenciano. Bueno, catalán, pero es lo mismo… La señora no sabía cambiar el carrete de la cámara, y yo no sabía si estaba rebobinado o no para abrir la tapa con seguridad… Pero la señora tenía prisa por cambiarlo, así que abrimos y afortunadamente sí lo estaba. Aunque hace tiempo que no lo hacía, me acordaba de cambiar un carrete XD. Fotografía 1.0!

En la plaza de la Virgen todavía quedaban restos de las Fallas del fin de semana anterior. Comimos por ahí y por la tarde dimos un paseo por la otra parte del casco antiguo. La verdad es que es muy pequeñito, y enseguida llegas a los sitios. Pasamos por el mercado, y de repente… vimos una Fnac. Como toda meca del geek, tuvimos que entrar para ver la zona Mac. Es quizás la Fnac más bonita que hemos visto, con una claraboya por la que cae muchísima luz hacia la zona central… lástima que un guardia me dijera que no se podían hacer fotos.

Al final de la tarde fuimos a descansar un rato al hotel antes de cenar (en el camino nos encontramos la calle de Salva!), y vimos un capítulo de House. Cuando acabamos aún era pronto, pero tarde para ver otra cosa. Yo me había llevado en el iPod los dos primeros capítulos de How I Met Your Mother, que yo ya había visto pero que esperaba que Salva le diera una oportunidad. Últimamente no le gusta ninguna serie que le propongo, así que no tenía muchas esperanzas. Pues vimos el primero… y le encantó! Realmente a mí no me habían entusiasmado los dos primeros capítulos, pero sí reconozco que apunta maneras y que, si dicen que (sobre todo a partir de la segunda temporada) es la nueva Friends, será por algo.

Cenamos unas foccaccias en la plaza de la Reina (está llena de restaurantes y sitios para picar), y nos fuimos a pasear, aprovechando que la temperatura era agradable (durante el día hizo mucho calor). Llegamos hasta las Torres de Serranos y estuvimos un rato tomando el fresco. Luego vimos un bar donde hacían caipirinhas y yo me tomé una (estaba hecha con fanta, no es que estuviera mala pero era raro encontrar burbujas en una caipirinha), y Salva, un agua de Valencia… para dos (lo más pequeño que te sirven es una jarrita, que da para dos personas tranquilamente).

Domingo 25.03.2007
Mientras desayunábamos, una modelo estaba en una sesión de fotos en la misma calle, lo que congregó a bastantes curiosos. Caminando hacia la parada del bus vimos una chocolatería, compramos unos kikos cubiertos de chocolate que, aunque nos costaron 4€, estaban buenísimos!

Nuestro destino: la Ciudad de las Artes y las Ciencias (CAC). Si Valencia me ha parecido una ciudad bonita, la CAC me ha enamorado. Y mira que es Calatrava y es todo igual, pero no sé, el agua, las diferentes formas… Lo bueno de la fotografía 2.0 es que no se te acaba el carrete… y que puedes subir las fotos a Flickr, en este caso con el tag Ciutat de les Arts i les Ciències.

Como era ya casi mediodía y no nos interesaba ninguna película del Hemisfèric, nos fuimos a comer al puerto. Dimos un paseo por el paseo marítimo (valga la redundancia), vimos castillos de arena, monumentos curiosos y paseos de la fama, y entramos en un restaurante dispuestos a que nos clavaran por una paella. Escogimos la paella valenciana, lo cual fue un error porque lleva carne y verdura, y a ninguno de los dos nos apasiona la verdura, pero el arroz estaba buenísimo! Pero lo mejor fue que no nos cobraron la ensalada, que además era deliciosa!

Por la tarde volvimos a la CAC, ya dispuestos a entrar en el Museu de la Ciència. El edificio me había recordado a algo por la mañana, pero hasta que no lo dijo Salva no caí: es la Nave Resurrección!

Museu de la Ciència
Haciendo cola para la entrada, presenciamos una pelea… de dos adultos. La pareja que iba delante nuestro quería ver la exposición del Titanic, pero no había entrada individual sino que tenías que comprar la del Museu de la Ciència o del Hemisfèric conjuntamente. Lo preguntaron en información y se lo confirmaron, les dijeron que se miraran las películas, había unos carteles con los títulos y los horarios… Y cuando les atienden en la taquilla, el hombre vuelve a preguntar si hay entrada para el Titanic (pero no le han dicho que no?), y se pasan 10 minutos (sin exagerar) decidiendo la película. Al final el hombre que va detrás nuestro se desespera y dice “a ver si escogemos la película antes de meternos en la cola!”, a lo que la mujer del primero replica “haber venido a las 9, así no te encontrarías cola”. El segundo le dice que quién es ella para decirle cuándo tiene que ir o no, y el marido de la otra le pide que respete a su mujer. A partir de aquí se convierte en una pelea de besugos, pero yo creo que tenía razón el que iba detrás nuestro: estaban paralizando una cola, cuando lo más normal hubiera sido que mientras decidían, dejaran pasar a la gente… y el de detrás no se había metido con la mujer de delante, en todo caso era ella la que le había dicho lo que tenía que hacer!

Pero bueno, al final conseguimos entrar en el museo, y nos lo pasamos pipa! Primero, encontrando Macs por todas partes, incluido mi iMac… y además, unos altavoces JBL como los que tiene Salva. Pero sobre todo, con las atracciones del museo.

Construimos un arco catenario… un hombre que pasaba por ahí le hizo una foto y todo. Luego lo pusimos a prueba… y ésto fue lo que pasó:

En otro sitio, había una serie de alimentos en la pared, cada uno con su código de barras, y un aparato para leerlos que te mostraba en la pantalla el alimento que era y la cantidad de calcio que llevaba. Cuando llegué, un señor mayor estaba intentando leer los códigos de barras de las entradas del museo de él y sus acompañantes… y lo bueno es que las reconocía como diferentes alimentos! Pensé que era buena idea, así que lo probamos con las nuestras:
Me pido la leche! Por cierto, nunca es Lupus!

También aprendimos que el péndulo de Foucault (también hay uno en el Museu de la Ciència de Barcelona) no tarda lo mismo en cualquier lado en tirar todas las bolitas, sino que depende de la latitud. En Valencia son 38 horas.

De lo mejor de la tarde no tengo foto, y es que en un stand, el letrero te decía que pusieras la mano en un lugar, yo puse la mano, sonó como un estornudo y salió aire del agujero, yo me asusté… pero Salva pegó un salto muy divertido! De lo que sí que tengo pruebas es del uso de Comic Sans, qué herejía! 😛 Acabamos cansadísimos, estuvimos 3 horas para ver el museo entero, y es que es bastante grande. Pero vale la pena, es muuuy divertido! El Oceanográfico no lo visitamos, en parte por falta de tiempo, pero también porque no nos apasionan los peces.

De vuelta al hotel, evitamos ver la primera parte del doble final de BSG para poder ver los dos de golpe, así que vimos uno de Day Break (no me desagradó, me hizo gracia que lo resolviera todo pero a pesar de ello se repitiera el día… aunque era previsible, puesto que aún quedaban 3 capítulos), y el segundo de How I Met Your Mother.

Después fuimos a cenar, y al acabar queríamos tomarnos un helado pero la única heladería que abría hasta tarde era la de las foccaccias y al ser domingo ya había cerrado… así que acabamos con un Sundae del McDonald’s. Qué recuerdos, el Sundae de caramelo…

Lunes 26.03.2007
Nos levantamos tardísimo, recogimos la habitación, entregamos las llaves, guardamos las maletas en el hotel y nos fuimos a desayunar. Había llovido, pero justo cuando salimos del hotel ya no llovía. Encontramos un bar cerca de allí bastante chulo (ya lo habíamos visto el domingo pero estaba cerrado), con sofás naranjas, pero la camarera era súper borde.

Nos dio tiempo a pasear tranquilamente por la ciudad y ver algunas zonas que no habíamos visto. Encontramos una tienda donde vendían relojes binarios!

Después de comer, volvimos al hotel a por las maletas y nos dirigimos a la estación. El tren salió puntual a las 16:05h y llegó tarde, a las 19:30h (era un Euromed, debería haber llegado a las 19:10h). Nos pusieron una peli lacrimógena basada en hechos reales, la típica que pondrían en Antena 3 un domingo por la tarde (la de la ida fue peor, una del Jim Carrey absolutamente demencial).

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Como curiosidad, decir que nos fijamos en los pasos de cebra de Valencia… son rarísimos! Unos extraanchos, otros con formas raras, otros oblicuos

Ale, ya tenéis la crónica. Las fotos, en Flickr.