Hoy al llegar a casa tenía una carta de color verde en el buzón. Quién sería… Amena, claro. Pensé que sería la última factura, pero no.

El concepto de urgencia para Amena
La carta está fechada del 22 de agosto, marcada como urgente… y ha llegado hoy 6 de septiembre. Me ofrecen móviles multimedia (así, en general) si cancelo la portabilidad (incluso me envían el formulario, listo para firmar y enviar por fax). Mmm… pos va a ser que no.

Esta tarde, ojeando el catálogo de Ikea en plan rápido, me ha llamado poderosamente la atención un escritorio. No sé por qué, pero me ha gustado! 😛

Luego he visto otro escritorio, éste ya me ha gustado más, parece de nueva generación 😛 (en la página de flickr hay más detalle):

iMac @ Ikea
Estos de Ikea se las saben todas!

En otro orden de cosas, ya que estoy comentaré que mi tochito ya tiene una semana y un día y que de momento, ni un reinicio (toc toc!), y encantada de la vida que estoy (un día de estos tengo que escribir una review, o como mínimo hacer una lista de cosas que me gustan y otras que no, que también las hay). Que por cierto, las fotos del catálogo de Ikea representan el estreno del tochito como reportero de mi set Clickr de Flickr. Y también decir que probablemente en unos días nos den una buena noticia en el trabajo, a ver si es verdad porque estaría muy bien 🙂

Ya se puede editar el HTML con las nuevas plantillas de Blogger Beta!

Cuando migré, la opción no estaba disponible, y no quise perder el diseño anaranjado del blog. Así que me hice un blog de pruebas para ver las novedades y comprobar el funcionamiento, y de paso así de vez en cuando mirar si ya se podía editar el HTML. Y voilà!

Así que me dispongo a dar el paso (bueno cuando acabe Alias :P), por lo que si véis cosas raras en las próximas horas (o días :S), no os austéis. Espero que no sea muy difícil mantener los hacks que tengo…

Actualizado 22:02h: pues no va a ser fácil, no. El HTML nuevo es algo diferente al de ahora (más variables para permitir la edición en plan drag & drop y alguna otra cosa), tendré que mirármelo todo para ver dónde va cada elemento, e inventarme cómo recuperar el naranja. Pero mejor toqueteo el blog de pruebas que hice para el rediseño (que para algo está), porque hace un rato he actualizado la de aquí, le he puesto la plantilla por defecto que tenía al principio, y argghh!! Menos mal que se puede volver atrás!

Antes que nada, perdóname Salva por estar todo el rato pendiente del móvil, de enseñarte esto y lo otro y darte envidia ;), pero es que mi tochito (manía mía, los móviles tienen que tener apodos: el S55 era el pequeñín, el SL55 el huevito y éste, pequeño precisamente no es) es una pasada!!

Y cuando ya habíamos dejado de hacerle caso al móvil, va y me suena. Lo saco del bolso, y no doy crédito a lo que veo: Celia! La Orejona! Para su cumple (9 de agosto) yo le había enviado un SMS, pero no sé por qué no sabía que había sido yo (aunque suponía que era alguien de Aachen, porque la llamaba Orejona y le preguntaba sobre una cena que había tenido la noche anterior con los amigos de Salva que en su ruta sureña pasaron por Cádiz). Parecía que estábamos destinadas a no encontrarnos a la vez pero esta vez hemos podido hablar un rato.

Me ha explicado que está de animadora en un hotel en Marbella, pero que en octubre se vuelve a ir de Erasmus a Alemania (esta vez a Berlín), a ver si acaba la carrera por fin (ha estudiado Filología Hispánica, no t’ho perdis!). Está muy contenta, me ha dicho que a ver si vamos a verla! “Aunque tú ya has estado en Berlín, no?”, dice. Uy, sí, pero fue toda una odisea! Ojalá podamos hacerle una visitilla 🙂

Me ha preguntado qué tal me iba todo, le he dicho que hace poco he cambiado de trabajo (de hecho hacía tanto que no hablábamos que creo que no sabía nada del trabajo antiguo), le he explicado un poco la historia, pero cuando más ha flipado es cuando le he dicho que trabajaba con Carla. Las casualidades de la vida…

Entonces me ha preguntado si seguía con Salva, yo le he dicho que sí, que lo tenía al lado, y me ha dicho que se lo pasara. Han estado hablando un rato también, y mientras yo me iba emocionando…

My iPhone iPhone menu
Uy qué perdida voy… Entre que siempre he tenido Siemens (de hecho sólo he tenido 3 móviles, y todos de la serie 55, es decir que tenían exactamente el mismo menú, sólo que según la gama – he tenido el C55, el S55 y el SL55 – tenían más funciones o menos) y que éste (es un iPhone eh? :P) tiene muchísimas más opciones que el que usaba hasta ahora (el SL55), no me entero.

Lo primero que he hecho al conectarlo al PC, como véis, ha sido ponerle el tema de Apple, que me había bajado hace un par de días gracias a cierto blog (y yo que cuando lo publicó no le hice ni caso, pensé “pa qué, si no tengo un Nokia”, y mírame, dos meses después). Ahora a ver si puedo copiarle todos los emepetreses para que cuando me llamen suenen melodías frikis. Seguiremos informando.

Por cierto, que la portabilidad ha tardado los 10 días clavados. Estaba yo tan nerviosa esta mañana que en cuanto he mirado el móvil y he comprobado que ya no tenía cobertura de Amena, no he podido volver a dormirme. Pero incluso levantándome antes que de costumbre, he olvidado llevarme el viejo Alcatel de mis padres (les he dado el cambiazo por el S55, prefería deshacerme de la carraca de Alcatel que de mi pequeñín), que pensaba llevar para el remóvil. Así que en lugar de ir a la Phone House directamente desde el trabajo, he tenido que volver a casa a por el Alcatel. Aix…

Repasando los posts que tenía guardados en Alesti (como en el trabajo no tengo ordenador propio no quiero personalizarlo mucho ni andar loggeándome en las páginas, así que cuando quiero profundizar en un post o marcarlo para seguir los comentarios con co.mments me lo guardo en Alesti [qué bien va esa opción, mucho mejor que el Mark new de Bloglines, así tengo todos los posts pendientes juntos] y en casa lo repaso), me he acordado de lo de esta mañana.

Estaba yo entre trabajando (poco), haciendo ver que trabajaba y leyendo feeds, cuando en un post de mi chico en Apple Weblog, aparece el siguiente comentario de Hugo:

Que razón llevas con lo de que los PPC aún siguen vivos, además lo mejor de los iMac G3 que comentas es lo sencillo que resulta instalarles Mac OS X. Es una cosa sencilla, sencilla, funciona a la primera y sin reventarse el cerebro probando cosas raras, se hace un pispás sin complicaciones de ningún tipo. Lo que se dice un “it just works” de verdad.

La carcajada que he soltado nada más leerlo ha sido difícil de disimular. Y es que no es normal reírse haciendo tablas de Excel interminables.

Si no te enteras de qué va la historia, puedes leer esto, esto y esto, pero el resumen es que Salva se compró un iMac G3 y le ha costado Dios y ayuda instalarle Mac OS X 10.3 Panther (venía con Mac OS Classic).

3 días. Eso es lo que he tardado en leerme El curioso incidente del perro a medianoche. 268 páginas, 233 capítulos. No, no soy un maquinón ni hay prácticamente un capítulo por página, el asombroso número de capítulos es sólo una de las mil cosas curiosas que hay en el libro: los capítulos están numerados con números primos.

Me ha parecido fascinante, muy enternecedor. En ocasiones te ríes, en otras pasas miedo o te enfadas, y en otras te emocionas. Y es que el relato está narrado en primera persona por el protagonista, Christopher. Y él cuenta las cosas tal como las ve (además nunca dice mentiras), detalle a detalle (tiene muy buena memoria), aunque no siempre es capaz de entender el significado de las cosas, sobre todo si se trata de dobles sentidos, emociones o lenguaje corporal. Pero como él lo explica en su libro, el lector sí que entiende estos detalles (por ejemplo él puede explicar que otro personaje que está hablando con él, se lleva las manos a la cara y se va, y tú entiendes que ese otro personaje está triste y se ha ido a llorar para que Christopher no le vea, pero él no).

Digo que lo explica en su libro porque la novela es un proyecto de Christopher, quiere describir en un libro la investigación que lleva a cabo sobre la muerte de Wellington, el perro de su vecina. Como gran fan de Sherlock Holmes (atención si no has leído El Sabueso de los Baskerville, que lo destripa enterito), pone en práctica sus métodos para descubrir al asesino… pero al final descubre muchas otras cosas.

Absolutamente recomendable. Si eres algo geek, te sientes identificado en algunos aspectos con Christopher. No quiero dar muchos detalles porque lo realmente interesante es ir leyendo el libro, que está plagado de curiosidades y problemas matemáticos. Y es que Christopher es un gran aficionado a las matemáticas (véis? Ahí me he visto, como la rarita del cole a la que le gustaban las mates), y a veces para no ponerse nervioso hace cálculos mentales.

Pero no me resisto a citar un fragmento del capítulo 19, porque esas palabras podrían haber salido de mi boca perfectamente.

[…] He decidido usar en mis capítulos los números primos 2, 3, 5, 7, 11, 13 etcétera porque me gustan los números primos. […]
Yo creo que los números primos son como la vida. Son muy lógicos pero no hay manera de averiguar cómo funcionan, ni siquiera aunque pasaras todo el tiempo pensando en ellos.

Y me he quedado clavada un rato en la última palabra del apéndice, QED… hasta que he recordado las clases de cálculo de primero de carrera y el Queda Entonces Demostrado. Jeje, sonrisilla cómplice hasta en la última palabra.

Y ahora me voy a ver un capítulo de Alias (o más, tengo 4 descargados), porque mi novio es un fungolero y no quería perderse la Supercopa de Europa (era eso no?). Desde luego, lo de bajarse las series por Internet engancha. Con Alias había decidido que no lo haría, pero claro, durante las semanas que estuve fuera, con Cuatro poniendo fútbol a la mínima de cambio, no me quedó otro remedio. Pero es que desde que he vuelto sigo poniendo capítulos a bajar! Eso sí, igualmente los sábados la veo en Cuatro o la grabo (de Internet la veo a trompicones, es que cuando un capítulo acaba en tensión y tengo el siguiente descargado, no soy capaz de no verlo… pero el ritmo de uno o dos semanales es más calmado y permite seguir mejor las tramas), así repaso 😛

Estaba yo esta mañana leyendo opiniones en Ciao sobre mi ansiado nuevo móvil (es eso o morderme las uñas, hoy me ha llegado un SMS confirmando la portabilidad para el lunes, y yo que me había hecho ilusiones de que tardara menos, al final serán los 10 días de rigor… toquemos madera!), cuando de repente me he encontrado esta perla:

♪♪Lo MeJoR…
– La cámara es genial. Hace unas fotos divinas y se ve todo perfectamente (os pongo alguna fotico que he hecho con el móvil, aunque aquí se ven peor porque las he tenido que pasar con el Blootooth (sic) y ha perdido calidad).

Claro, lo bueno se ha quedado entre los dientes.

La opinión en sí no tiene desperdicio, pensaba que era una adolescente hasta que he curioseado otras opiniones suyas y he descubierto que tiene… 21 años! Amo a vé, yo no era así, no? Esta juventud… 😛

Salva, ya he quitado el captcha 😉

Desde siempre me he fijado en las matrículas de los coches. Cuando íbamos los veranos al pueblo de mi padre, me pasaba la mitad del trayecto (la otra mitad iba durmiendo :P) mirando a los demás coches e intentando acertar de dónde eran (cómo echo de menos que las matrículas identifiquen la provincia!), si no lo sabía le preguntaba a mi padre.

Otra cosa que siempre me ha hecho gracia es ver algún elemento relacionado de alguna manera conmigo en lugares donde no es común. Y si lo juntamos con lo de las matrículas, pues siempre que veía un coche de Barcelona en el trayecto al pueblo, me ponía a gritar: “mira, uno de Barcelona!!”

Hoy, salíamos del trabajo Cris, otra chica y yo, íbamos hablando de relaciones de pareja (Cris se ha enterado de que uno del trabajo rompió con su novia hace 3 meses, llevaban más de 6 años), y hablando de las nuestras (Cris lleva 8 años con su novio, y la otra chica unos meses) Cris me ha preguntado cuánto tiempo estuvimos Salva y yo juntos en Alemania, y cuánto tiempo separados. Justo cuando le estaba contestando, ha pasado un coche con una matrícula que me sonaba: AC. Un coche de Aachen!

Esto, que ya de por sí es casualidad, me ha recordado algo que pasó cuando volvíamos de la Cerdanya. Estábamos ya en la nacional hacia Sant Vicenç, hablando de lo bien que lo habíamos pasado… y en un tramo de dos carriles, adelantamos (o nos adelantó, ahora no lo recuerdo bien) a otro coche con matrícula AC.

Si es que me emociono con cualquier chorrada…

Una de las desventajas de ser una empresa pequeña y no trabajar en un edificio de oficinas sino en una casa, es que no hay guardias de seguridad a todas horas, sino que la casa se cierra por las noches… y claro, por las mañanas alguien ha de abrir!

En la casa hay una verja, que se abre cuando alguien abre la puerta del garaje, luego una puerta para entrar en la casa y otra para la oficina en sí. Del garaje tiene llave (mando) todo aquel que quiera aparcar su coche dentro, pero de las otras dos puertas sólo tienen llave las gerentas, la administrativa y los jefes (los 2 socios). Representa que la administrativa es la que tendría que abrir, pero llega a la hora que le da la gana. Durante el año no hay tanto problema, ya que se entra a las 9 y la gente se ve que suele llegar puntual, pero ahora en verano que entramos a las 8, la gente se descuelga más. En mis primeras tres semanas (antes de vacaciones) siempre abría una de las gerentas, M, que llegaba entre las 7:55h y las 8:10h. Pero sigue de vacaciones, hasta el martes que viene. El lunes cuando llegué (10 minutos tarde gracias a las máquinas del metro) estaban todos esperando fuera, ya que la verja estaba cerrada. A las 8:15h llegó una gerenta, D (sólo hay dos gerentas de servicio y la otra, R, normalmente está en cliente y no para mucho por la oficina). El martes, tres cuartos de lo mismo (aunque yo ya pude coger el tren de las 7:30h y llegar puntual). Pero lo de hoy ha sido demasiado…

Llego puntualísima, la verja está abierta, subo hacia la puerta y sólo hay una chica. Al cabo de unos minutos llegó otra chica, y enseguida llegaron los demás (los chicos en general si llegan pronto se van al bar). A las 8:20h se presenta por fin la administrativa, mete la llave en la cerradura… pero no gira. Después de 5 minutos intentándolo, se desespera y pide ayuda, lo intentan unos cuantos pero nada (lo cual da una idea de las veces que ha abierto ella la puerta). Llama al jefe (en teoría los dos jefes siguen de vacaciones, pero él se ha pasado algún día por aquí) pero tiene el móvil apagado. Y D en teoría hoy viene a las 12h, antes tiene una reunión no sé dónde. Pero la llama igualmente, D ya estaba de camino a la reunión pero da media vuelta. Como todavía tardará, nos vamos al bar. Todos con unas caras de sueño que no nos aguantábamos (además ayer me acosté a la 1:30h, acción que no pienso volver a repetir hoy, que dormir menos de 4 horas y media no es bueno… aunque el lunes a las 22h ya estaba en la cama y ayer no estaba mucho más despierta que hoy), la mayoría nos tomamos un café… A las 8:50h llega D, le da la llave a la administrativa y se va; la administrativa y su grupillo (un par de seniors) se van hacia la casa, y los demás también, pero con la calma.

La puntilla: cuando llegamos a la casa, vemos que nuestros ordenadores están encendidos (pendientes de meter el login). Cabe decir que cada día los apagamos, así que la administrativa y sus acólitas han ido encendiéndolos uno a uno… Para que perdiéramos el menor tiempo posible, supongo.

La parte buena (que siempre hay que sacársela a todo) es que hemos trabajado una hora menos (y pobre de quien sugiera recuperarla, que todos estábamos allí a nuestra hora), aunque al final se me ha hecho muy largo, supongo que a partir de las 12h me ha entrado el bajón del sueño y las 3 horas restantes se me han hecho interminables.

Mañana no pillo el de las 7:30h ni de coña. Para estar 10 minutos (si hay suerte y no vuelve a pasar algo como lo de hoy) esperando de pie bajo el sol, prefiero pasar esos 10 minutos durmiendo. La verdad es que no lo entiendo. Me parece normal, si tienes cierto status, confianza, morro o como lo quieras llamar, llegar un poco más tarde de la hora (yo en mi antiguo curro solía llegar media hora tarde, pero no por impuntualidad, sino porque todo el mundo hacía lo mismo y no había trabajo). Pero si sabes que hay gente que depende de ti (para abrirles la puerta en este caso), sé un poco puntual!