Anteriormente…

Y ya en el nuevo año, nuestros viajeros intentan volver a casa. El plan A es Lufthansa vía Frankfurt el día 03/01/2017, por la tarde. El plan B también es Lufthansa pero vía Munich, el mismo día 2 horas después del de Frankfurt.

En el aeropuerto, tras una hora de cola para hacer el check-in (en el que facturan las 2 maletas, la grande y el trolley, porque se han pasado un poco con las compras xD), la chica del mostrador les dice que el Miami-Frankfurt va sobrevendido… igualmente nuestros viajeros deciden intentarlo (hemos venido a jugar!).

Después de hacer otra hora de cola para pasar el control de seguridad, llegan a la puerta, donde se identifican como pasajeros en standby. Les dicen que el vuelo va lleno (es decir, que no hay nadie que haya comprado el billete pero no haya hecho el check-in) y que no pinta bien la cosa. Dado que hay muy poco tiempo entre el vuelo de Frankfurt y el de Munich y que en caso de que finalmente no entren en el de Frankfurt no les pueden transferir el billete al de Munich sino que tienen que comprar un billete nuevo (cosas de no ser empleado de esa aerolínea), salir, recoger la maleta, hacer el check-in y volver a pasar el control de seguridad, nuestros viajeros deciden que no van a esperar y piden que bajen sus maletas y les indiquen cómo recogerlas. La chica del mostrador (una alemana amabilísima) les sugiere que esperen, ya que no tienen nada que perder y aunque la compra no la pueden gestionar, con las maletas sí les pueden ayudar. Los viajeros deciden seguir su consejo. De todas maneras, se supone que empiezan a buscar las maletas para tenerlas localizadas por si acaso.

A pocos minutos para el cierre del embarque, faltan 2 pasajeros. Empiezan a llamarlos por megafonía mientras nuestros viajeros cruzan los dedos para que no aparezcan (¿tendrán la tremenda potra? Encima son 2 pasajeros de business…).

Última llamada para los pasajeros… y aparece un alemán, borracho (no se tenía en pie, casi), diciendo que él es el que falta (oh frak!). Los del mostrador le preguntan dónde está su acompañante, “ah, pero no ha embarcado?”… tras razonar (es un decir) un rato con él, le piden que la llame, él apenas acierta con el teléfono y tras marcar se lo pasa a la alemana de Lufthansa, que habla con la acompañante y le dice que o se presenta ya en la puerta o el vuelo se va sin ella.

Nuestros viajeros ya no tienen uñas.

La alemana pregunta al borracho si viajaría él solo, en caso de que la acompañante no llegara.

Nuestros viajeros se miran y casi se ven sentados en el vuelo.

El borracho dice que sí.

Nuestros viajeros ven caer el castillo de naipes. Oooooh…

El personal de Lufthansa pide al borracho que entre, pues. El borracho hace como que entra pero súper lento, como haciendo tiempo. El personal le pide que entre ya o se queda en tierra.

El borracho entra, y la alemana pregunta a nuestros viajeros si en caso de que la acompañante no llegue, uno de los dos ocuparía la plaza libre. No, claro.

El personal de Lufthansa bromea sobre el borracho y su acompañante, “serán pareja?” “si es así, a partir de ahora será ex”…

El vuelo despega, y a los 5 minutos aparece la acompañante. Se queja, “pero si me acabáis de llamar!” (ja!).

A todo esto, nuestros viajeros ya han comprado los billetes del plan B. En cuanto cierran el vuelo de Frankfurt, la alemana les gestiona el check-in del vuelo a Munich: la viajera ya tiene asiento confirmado hasta Barcelona, y el viajero está pendiente (no saben por qué el sistema no le asigna asiento, pues hay plazas de sobra). También envía a otra compañera a buscar las etiquetas del equipaje y dice a los viajeros que ya pueden ir a la puerta de embarque (que está al lado de la de Frankfurt) y esperen.

Después de una media hora, aparece de nuevo la alemana con las tarjetas de embarque del viajero (hasta Barcelona! Y volarán juntos!), pero las etiquetas siguen sin aparecer. Tienen algún problema generalizado en el aeropuerto, así que les apuntan los códigos del equipaje en un papel.

Finalmente embarcan, y llegan a un Munich nevado (menuda diferencia con el verano de Miami). Esperan 2h en su terminal (la que conocen tan bien xD) y cap a Barcelona! Donde casualmente se encuentran con los padres de ella, que vienen de pasar el fin de año en Almería.

Con mis padres en el aeropuerto

Pero aquí no acaba la historia, faltan… las maletas! Por supuesto, no aparecen en la cinta que toca, así que toca reclamar. Al consultar el código del equipaje no aparecen registradas (miedito!), pero gestionan la reclamación y el día de Reyes (menudo regalo!) aparece el transportista con ellas. Al parecer no las etiquetaron bien la segunda vez, una acabó en Frankfurt y la otra en Munich. Maletas viajeras, indeed!

Y así acaba la segunda aventura de nuestros viajeros en standby. He tardado todo un año en explicarla, y durante este año no ha habido ninguna aventura más (no se han arriesgado xD). ¿Veremos alguna en 2018?

Digues la teva!

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