… ja!
No se puede negar que Mac OS X es más bonito que Windows, que estoy enamorada de la belleza de mi iMac es indiscutible, pero estoy empezando a darme cuenta de que algunos mitos de Mac son sólo eso, mitos. Entre los kernel panic de Salva y el cuelgue monumental del iMac esta tarde (y no es que estuviera haciendo nada que tirara especialmente de RAM o de procesador), OS X (más bien Leopard, creo yo) está resultando un poco truño.
El iMac no va muy fino desde que volvimos de La Molina. La primera señal fue que lo dejé suspendido, pero al volver, moví el ratón y se me encendió la pantalla. Un rato después, estaba navegando por Applesfera y le dije a Salva: “oye, tenéis mal el reloj de Applesfera, Pedro ha dejado un comentario a las 22:15h y que yo sepa, todavía no ha tuneado el Delorean para que viaje al futuro.” El reloj de la barra de menú del iMac marcaba las 21:31h, pero Salva me miró con cara de “qué dice esta loca?”, cuando le dije “son las nueve y media” él me dijo que no, que eran las diez y media. Tenía mal el reloj del sistema? No, el reloj del sistema marcaba perfectamente las 22:30h, lo que no iba bien era mi barra de menú, que se había quedado tonta, tonta. También el símbolo del Bluetooth estaba raro, pero a la que intentaba acceder a las preferencias para intentar arreglarlo, me petaba el panel de preferencias. Biennn!!! Reparé (es un decir) permisos, apagué (se cerró el Dock, desaparecieron la barra de menú y los iconos del escritorio, pero el iMac no quería apagarse, después de 5 minutos recurrí al botón de encendido porque no había manera), y me fui a dormir. Al día siguiente, encendí el iMac y volví a reparar permisos. Esta vez me di cuenta de que no estaba reparando permisos en realidad, los mensajes que me aparecían en la utilidad de discos no eran de “permiso tal reparado”, sino advertencias de que el archivo cual había sido modificado (yo no he tocado nada!) y no podían repararse sus permisos. Pero como el iMac volvía a ir bien, no me volví a preocupar.






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