Arxius de la categoria 'that’s life'

Interrumpimos por unos momentos la no emisión en este blog para informar de que:

  • Ya están disponibles en Flic las fotos del viaje a Londres.
  • También se pueden ver las compras que hicimos en nuestra ciudad europea favorita (después de Aachen, claro).
  • El último pedido que hicimos a Threadless llegó correctamente, pero con el frío que hace no apetece estrenar las camisetas!
  • También hice un pedido a GeekTees, del que salió este Uniojo en una camiseta naranja. En este caso no hubo ningún problema con Correos porque la fui a buscar in person a la tienda de Guille y Lorena. Muy acogedora, chicos! Y gracias por el café y la charla de regalo 😉
  • Hoy me han llegado las Moo Minicards, esta vez las han cortado bien y el texto de la parte trasera no tiene ningún símbolo raro, estoy contenta. Era el último paquete que faltaba por llegar, este último trimestre del año ha estado plagado de viajes y compras interneteras!
  • Mañana Salva y yo vamos a la grabación del programa especial de Nochebuena de Buenafuente. Nos pidieron que fuéramos un poco arreglados, nosotros no lo tendremos muy difícil: Salva siempre va a trabajar con traje, y yo mañana tengo una reunión con un cliente, así que también me toca ir de vestir. Parecerá que vamos disfrazados! Me gusta que El Terrat me llame de vez en cuando para ir de público a sus programas, lo malo es que esto no pasara cuando era estudiante y no importaba saltarse alguna clase el día siguiente, ahora la mayoría de veces me es imposible ir (por mí, aún, pero la disponibilidad de Salva por las tardes es limitada e imprevisible, y convencerle de que duerma poco para ir a la tele es complicado), así que si hacen algo en viernes, hay que aprovecharlo!

Volvemos a la programación habitual (que espero que deje de serlo pronto).

Hace ya casi un mes que vivo en Mataró, y mi rutina diaria no ha cambiado tanto, lo que más noto es que tengo que levantarme antes (y que llego más tarde a casa), y que al llegar a casa me tengo que romper la cabeza para pensar qué narices me hago de comer para el día siguiente (aunque esto no es una novedad, porque cuando mis padres estaban en Cunit, en el pueblo o de viaje ya me tocaba hacerlo, normalmente lo hacía mi madre). La mayoría de los días, la cosa va así:

[5:40] Suena el despertador. Lo apago.
[5:45] Vuelve a sonar el despertador. Lo apago. Salva, medio dormido, me da empujones y me dice que me levante (no es que sea un cabrón, es que uno de los primeros días, cuando todavía no había encontrado el despertador en la caja de mis cosas y sólo usaba el móvil, me quedé frita hasta las 6:33h… y eso que el día anterior nos habíamos ido a dormir a las 22h!).
[5:47] Suena el móvil con la melodía de tambores del principio de BSG. Lo apago.
[5:50] Vuelve a sonar el despertador. Me giro, doy un beso a Salva, me levanto, quito los snoozes del despertador y del móvil y me meto en la ducha.
[6:15] Desayuno y termino de preparar mi lunch bag (cojo el yogur, los cubiertos, meto el tupper…).
[6:35] Me despido de Salva con un beso y le deseo un buen día (sólo faltan 15 minutos para que le toque levantarse), cojo las cosas y me voy a la estación.
[6:47] Llega el tren (de momento, toquemos madera, sigo sin sufrir retrasos), que haya sitio para sentarse o no es una lotería (después de 4 semanas no he logrado establecer un patrón, en plan “los lunes hay más gente” o “los jueves va vacío”, es completamente aleatorio pero varía muchísimo de un día a otro :S). Me pongo un capítulo de Entourage (o de Weeds o Aliens in America si hay capítulo nuevo).
[7:25] Me bajo en Plaça Catalunya y cojo los ferrocarriles.
[8:00] Llego a la oficina.

Pero hay algunos días que la rutina cambia y se hace algo más interesante:

[5:30] Suena el despertador. Lo apago.
[5:35] Vuelve a sonar el despertador. Lo apago. Salva, medio dormido, me da empujones y me dice que me levante.
[5:37] Suena el móvil con la melodía de tambores del principio de BSG. Lo apago.
[5:40] Vuelve a sonar el despertador. Me giro, doy un beso a Salva, me levanto, quito los snoozes del despertador y del móvil y me meto en la ducha.
[5:55] Salgo de la ducha y despierto a Salva para que entre él, mientras yo me peino, me visto y hago la cama.
[6:15] Desayunamos juntos. Yo termino de preparar mi lunch bag.
[6:35] Cogemos nuestras cosas y nos vamos a la estación.
[6:47] Llega el tren, con un poco de suerte nos podemos sentar juntos e ir comentando las noticias del ADN (que nos dan en Mataró)… hasta que Salva se queda dormido 😛
[7:25] Me despido de Salva con un beso y le deseo un buen día, salgo del tren y cojo los Ferrocarriles.
[8:00] Llego a la oficina con una sonrisa de oreja a oreja.

Hoy ha sido uno de estos últimos, and it feels great 🙂

Ya lo decía Sopmac en un comentario: vivir solo mola, menos cuando tienes que ocuparte de las tareas del hogar :P. Hace más de un mes que tengo pendiente la crónica irlandesa, pero me faltan los vídeos, y es que no tengo tiempo! Aunque iMovie y yo hemos empezado a entendernos (iMovie’06, claro, debo tener una mente complicada porque no consigo hacer absolutamente nada con iMovie’08), de vez en cuando me putea un poco (por ejemplo, soy incapaz de poner subtítulos sin destrozar el vídeo, y las transiciones hacen cosas raras con el audio que me obligan a eliminar el audio por completo…), así que la cosa va para largo…

De momento tengo el primer vídeo (el road trip hacia Moher), de hecho algunos ya lo han visto en mi iPod Touch… así que allá va, como aperitivo de la crónica:

[Short note: si piensas venir a Madrid el fin de semana del 16 al 18 de noviembre y todavía no estás apuntado al grupo, no sé a qué esperas!]

Menuda semana de sueño acumulado… El fin de semana pasado fue un visto y no visto, y por suerte esta semana ha sido más corta (estoy de puente, pero Salva no, mwahahahah! :P), ayer dormí hasta las 14h (claro, que también me fui a dormir después de las 2h, cosas de celebrar la Castanyada en casa, que hasta que no se van los demás no puedes pillar la cama…) y hoy ya empiezo a ser persona.

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Ya va pasando mi primera semana como mataronina, mañana por fin es viernes y no imagináis las ganas que tengo de coger la cama y dormir, dormir y dormir… Pero no podrá ser, que todavía tenemos un montón de cosas que hacer (por lo pronto, montar los muebles incompletos, que ya están completos, ir a recoger la nueva plancha, porque el día que fui a cambiarla no tenían más, y vencer de una vez esa procrastinación que impide que saque mis cosas del comedor). En cuanto a Renfe, toquemos madera pero los 3 días que llevo de semana se ha portado medianamente bien. He pensado en hacer una estadística personal, apuntando de aquí a final de año cuántas veces tengo que hacer uso de la devolución express

Para no dejar esto tan parado, aprovecho para recoger el meme que me enviaba MacGuffin hace unos días, que consiste en contar cómo vivimos nuestra teligiosidad a través de sus 7 preceptos capitales. Así que allá va:

  • Lujuria: David Boreanaz (tengo alguna anécdota etílica aacheniana por mi obsesión con el vampiro con alma), Michael Vartan (que siendo espía pone más), Julian McMahon (era capaz de ver Embrujadas por él :P)…
  • Gula: cualquier bolsa de patatas, o palomitas, soy muy tradicional… lo ideal, nachos y guacamole caseros 😛 (ya tengo ganas de hacerlos en casa!).
  • Codicia: una tele enorme para ver mejor las series, un Mac Mini para usarlo de Media Center, todas las colecciones de DVDs de mis series favoritas en su edición especial (y espacio para guardarlas, claro!)…
  • Ira: las palabras ira y Mohinder son una pareja de hecho (aunque en esta segunda temporada se han convertido en un trío, junto con el agente Parkman… y como la serie siga así, será una orgía de ira!), y por nombrar a alguien del MundoReal™, el directivo/programador/lo-que-sea de la NBC que decidió cargarse Studio 60 (snif).
  • Envidia: de los que viven en los estados juntitos, o tienen familia allí (estoy pensando en ti, Montsinya), porque pueden comprar todo el merchandising que quieran, ir a estrenos, cruzarse con actores por la calle…
  • Soberbia: las series que no me gustan son una mierda. Y punto.
  • Pereza: tengo un montón de series en la recámara, pero no me acabo de poner (aunque últimamente le estoy pillando el gusto a ver algunas series, sobre todo sitcoms, en Toaster). Bueno, y como decía antes, me da pereza ponerme a ordenar mis cosas 😛

No enmarrono a nadie, pero siéntase invitado todo teligioso al que no le de pereza ponerse.

Estoy en mi comedor, lleno hasta los topes de trastos, viendo el Bon Dia, Catalunya Els Matins de TV3, flipando con lo que me he ahorrado hoy (hay pollo en Renfe, para variar) y esperando que mañana vaya mejor, porque será mi primer día como mataronina trabajando en Sant Cugat (me tendré que encomendar al santo patrón del transporte, día sí y día también… existirá? Quién será?), y escribiendo desde el iBook de Salva…

Desde que tenemos las llaves del piso, hemos ido comprando cosas y trayendo las que ya teníamos, y solíamos pasar aquí los fines de semana. Pero no ha sido hasta este último que hemos dado el paso, aprovechando que era un fin de semana largo y que precisamente hoy nos traían los muebles de las habitaciones (y por eso estoy yo aquí, esperando a que vengan los montadores, me he pedido el día de mudanza en el trabajo).

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Querido iMac,

Perdóname, porque voy a tenerte 4 días metido en una caja. En este tiempo te seré infiel con mi ex (una tiene sus necesidades), pero sabes que sólo es temporal, y que es a ti a quien quiero. Además, cuando despiertes estarás en un lugar donde tendrás más espacio y convivirás con otros de tu especie (incluso es posible que pronto tengas un hermanito, Intel como tú!), ya no tendrás que compartir ancho de banda con seres del lado oscuro (porque aunque nunca lo hayas visto, aquí habita uno, viejo, feo, lento, ruidoso… todo lo contrario a ti).

Te dejo unos minutos para que te despidas del que ha sido tu primer hogar.

Hasta pronto,

Cris

Cuando los encargamos, Gort y Toaster tenían una fecha prevista de llegada del 1 o 2 de octubre. Salieron de su Shangai natal (aunque su procedencia no la supe hasta la primera llamada a la Apple Store) bastante puntuales, el día 29, pero la fecha prevista de llegada cambió a 9-10 de octubre. Frak! Pero qué vienen, en diligencia??!! Encima Salva me iba reenviando correos de los que les llegan a Applesfera, de gente que ya había recibido su iPod Touch, pese a que tenían fechas de entrega similares (o posteriores) a la nuestra.

Pero nuestro pedido seguía sin tracking (ni siquiera ahora me sale en la página del pedido), y la semana pasada llamé un par de veces a la Apple Store para preguntar dónde estaba mi paquete. Por lo visto, el transporte desde Shangai hasta Holanda era por vía interna y no me podían dar un número de tracking hasta que se entregara al transportista, que podía ser UPS o TNT. En la segunda llamada, el jueves pasado, me dijeron que el paquete tenía prevista la llegada a Holanda el viernes o el lunes, y que entonces se asignaría tracking.

Pasa el viernes, pasa el sábado, el domingo… Y esta tarde me decido a volver a llamar, porque tendría que llegar mañana o pasado y no hay noticias (y en este caso, no news is not good news!), me atiende un chico que me dice que ya está en Holanda y que si quiero me da el tracking, pero que él en un momento me mira dónde está. Me da el número, me lo busca en TNT, y me dice que el sábado llegó a Barcelona y que hoy está en Sant Cugat para entregar. Yo me quedo flipando, porque que yo sepa no ha venido ningún mensajero esta mañana… y se corta la llamada. Frak!

Voy a la recepción de mi oficina y le pregunto a la recepcionista si ha venido alguien de TNT (ella ya estaba enterada de que esperaba un paquete), me dice que no, charlamos un poco, y me suena el móvil. “A lo mejor es el de la Apple Store”, pienso. Pero no, es… el transportista de TNT. Que estaba en la estación de tren, y antes de moverse, prefería preguntarme por dónde quedaba la dirección. Se lo explico lo mejor que puedo, y me pongo nerviosa. Al cabo de 5 minutos miro por la ventana y veo un hombre vestido de naranja que sube por las escaleras, con un par de paquetes pequeñitos. Ya está aquí!

Me ha costado horrores contenerme para abrir los paquetes. Bueno, sí he abierto las cajas de cartón para comprobar que dentro de cada una había un iPod Touch, y también he rajado el plástico que recubría la caja interior (para poder abrirlo luego en el metro), pero no los he tocado hasta salir del trabajo (menuda tormenta ha caído, por cierto). Y en los ferrocarriles he abierto el mío (bueno, tenía el 50% de posibilidades de abrir primero el de Salva y efectivamente, así ha sido) y lo he admirado. No he podido hacer otra cosa, porque el iPod Touch necesita ser activado con iTunes (no sé ni si hace falta una cuenta en la iTunes Store, a mí nada más conectarlo ya me ha dejado sincronizarlo).

Y una vez en casa, no he hecho un unboxing como se merecía porque tenía la cámara sin batería. Pero tranquilos, que la he recargado y me he ido con Salva a Mataró para hacer el unboxing del suyo en nuestro piso. Que por cierto, nos ha dado un pequeño susto porque el PowerMac no quería reconocerlo, el señor pesimista Salva se ha agobiado un montón pensando que a lo mejor era defectuoso, pero le he dicho que probara con el mío (que no me había dado problemas en el iMac), y como tampoco lo reconocía, hemos deducido que el problema era del PowerMac. Pero como Salva no se podía quitar de su cabecita la idea de que no funcionara, ha insistido en venir a mi casa y activarlo con mi iMac. Sin problemas, como esperábamos.

Las fotos, espero poder subirlas mañana, junto con mis primeras impresiones (que alguna negativa ya tengo, aunque la mayoría son positivas, me encanta este cacharro!), ahora me voy a mi camita a ver un trozo de cierta película en mi iPod Touch (alguien dudaba que los primeros vídeos en ocupar mi pequeña tostadora serían La Princesa Prometida y la segunda parte de Crossroads? Lo mejor es que he tenido que tirar de BitTorrent para bajarme la peli, porque la tengo en DVD y no he ripeado un DVD en mi vida, y era más rápido buscarla que aprender a hacerlo :P).

Pero no todo es felicidad en esta vida. Estos días también estaba haciendo gestiones para localizar un paquete que me enviaron desde Chicago el 30 de agosto pero que después de casi mes y medio no ha llegado a su destino. Se trata de un nuevo pedido que hicimos a Threadless, aprovechando una de sus rebajas. Normalmente los paquetes de Threadless tardan muy poquito, pese a que siempre dicen que en rebajas tardan un poco más en procesar el pedido (te dan 2 semanas de margen) y que los envíos internacionales pueden tardar 5 semanas, a mí siempre me han llegado en una o dos semanas como mucho, así que ya hacía tiempo que estaba mosca, pero hasta que no pase el tiempo de rigor no te puedes quejar.

El viernes les envié un mail diciéndoles que todavía no me había llegado, y que si tenían alguna manera de seguirle la pista al envío, porque yo llamé a mi oficina de correos y no tenían ningún paquete de USA para mí, y sin más información (yo no tenía ni número de referencia, ni número de envío…) no me podían decir nada más. Hoy me han respondido, muy amables, pidiendo disculpas por la pérdida, y ofreciéndome la compra de nuevas camisetas, la devolución del dinero o su conversión en crédito para la tienda. Dado que las que habíamos pedido ya no están en stock y que no sé si el crédito para la tienda tendrá caducidad, he optado por la devolución del dinero. A ver si me lo dan en su totalidad o me como los gastos de envío, pero en todo caso y a la espera de que realmente me devuelvan el dinero, olé por Threadless.

Actualizado 10.10, 22:23h: mi satisfacción con Threadless va en aumento, ahora me dicen que dado que se perdió en el camino me devolverán todo el dinero, pero eso no es todo, también me han dado un cupón de 5$ para mi próxima compra!

El viernes volvimos (después de bastante tiempo) a Ikea para mirar algún armario para el baño (ya dije que no me apasionaba Ikea, pero para cosas pequeñas está bastante bien)… Pero como tienes que tragarte toooda la exposición, acabamos pasando por la sección de estudios y despachos, y nos enamoramos de la silla Karsten. Mira que habíamos estado buscando sillas de despacho por ahí y no nos había convencido ninguna, pero ésta nos gustó tanto estéticamente como por comodidad. Lo malo es que no llevaba reposabrazos, así que la descartamos… hasta que Salva divisó otra silla igual con reposabrazos. Resulta que (como muchas cosas en Ikea), te lo venden todo por separado, y el complemento perfecto para la silla Karsten son los reposabrazos Nominell.

Silla Karsten + brazos Nominell

Ya íbamos a salir contentos de Ikea (pese a la cantidad ingente de gente que paseaba por allí), pero todavía nos quedaba el mueble del baño, que seguro que iba a ser más difícil… Y es que tenemos un baño muy pequeñito, y el único sitio donde podemos poner un armario es debajo de la pica, y como mucho puede medir 35x45x80cm. Llegamos a la sección de baños, vemos uno sin etiqueta que nos podría ir bien, vamos a preguntar al encargado de la sección (por suerte no había mucha cola!), y nos dice que es un conjunto, pero que tienen otros armarios similares. Nos enseña uno de 30x19x67cm (20cm de fondo me parece irrisorio) y nos dice que también lo hay de 30x37x67cm, más las patas que pueden ser de 11cm o 16cm (11 es perfecto), así que le pedimos que nos haga la lista de material. Vamos a la zona de recogida, buscamos las cosas de la lista en los pasillos correspondientes, las sillas, pagamos, nos vamos a casa (nuestra casa, este finde lo hemos pasado allí), nos vamos a dormir…

Ayer, después de una mañana de compras, nos pusimos en modo montaje. Primero las sillas, cuyo montaje parecía más fácil (y quedaron muy bien), y después nos pusimos con el mueble del baño… Cuando llevábamos parte de la estructura montada, nos damos cuenta de que los estantes no iban a caber dentro. What the Frak! Nos vimos con un mueble de 30x19x67cm y unos estantes de 30x37cm… Miramos la lista que nos había hecho el de Ikea (que por cierto, nuestra inexperiencia hizo que buscáramos nosotros mismos las cosas, cuando por lo visto eso era un pedido con el que podíamos pasar directamente por caja y luego ir al mostrador de recogida a que nos lo trajeran todo) y efectivamente, el chico lo había puesto mal. Así que desmontamos lo que pudimos (un tornillo se rebeló y no hubo manera de desmontar una pieza) y lo guardamos en la caja, y para Ikea que nos fuimos. Y un sábado en Ikea puede ser incluso más divertido que un viernes.

Después de cruzar todo Ikea (redéu, aquello es enorme!) para llegar a Atención al Cliente, coger un número y esperar 25 minutos, por fin nos atienden. Le explico lo que ha pasado (normalmente sólo puedes devolver los muebles si no están montados ni usados) y la chica, muy amable, me dice que me hace un vale para que vaya a buscar la estructura que quiero. Pero yo ya no me fío de que realmente exista el de 30x37x67cm, y le digo que me lo mire. Ella no me lo puede decir, tengo que entrar a la tienda. Si me hace un vale, luego no podrá devolverme el dinero, y como en principio quiero la otra estructura, dejo a Salva con la estructura a devolver y me voy a la tienda a preguntar en la sección.

Poco después de entrar a la exposición, esquivando a familias con carritos, encuentro un atajo para llegar a la sección de baños. Veo que el chico que nos atendió el viernes está libre y le ataco. Me lo mira, y tal como me temía, no existe el de 30x37x67cm (el muy graciosillo, en cuanto ve que se equivocó, me dice “no, no te atendí yo”), tiene que ser 40x37x67cm, y 40 de ancho ya no me cabe… La vuelta al punto de Atención al Cliente fue dura, la exposición de Ikea es interminable, cuando vas mirando cosas no te das cuenta, pero cuando sólo intentas salir de allí es horroroso… y más si hay la cantidad de gente que suele haber un sábado por la tarde. Creo que tardé más de media hora…

Al volver, la chica que nos había atendido no estaba y tuvimos que volver a coger número. Después de otra media hora, nos atiende otra chica, le explicamos la historia y accede a devolvernos el dinero. Ahora nos toca devolver el resto de cosas (como pensábamos que sí tendrían la estructura correcta las habíamos dejado en casa), pero otro día será.

En definitiva, de una misma compra en Ikea ha salido una buena y una mala experiencia. Por suerte teníamos el papel impreso del empleado de Ikea que ponía algo incoherente (una estructura y unos estantes incompatibles entre sí), si lo hubiéramos hecho nosotros nos lo habríamos comido con patatas. Lo malo, que volvemos a estar como al principio, sin mueble y sin idea de dónde conseguirlo.

Leprechaun

Lo peor de ir de viaje es que no tienes tiempo para descansar y la vuelta al trabajo se hace muy dura (y además todavía me estoy comiendo el marrón que me cayó la semana pasada), por suerte en este caso ya sólo quedan 2 días para el fin de semana… Aunque pensando en todo lo que tenemos que hacer en el piso (qué ganas de vivir allí ya, que ahora tengo que hacer de ama de casa igualmente en la de mis padres!), tampoco podré descansar mucho… y me da mucha pena no poder ir a la presentación de ASIMO ni a la inauguración de la tienda de Guille y Lorena (qué ganas de ver esas camisetas!), pero cuando no se puede…

El viaje en general bien, he de decir que Dublín no me ha emocionado como lugar y me ha desesperado como ciudad (caos de tráfico, falta de semáforos y señales indicativas… pero ya habrá tiempo de hablar de eso), pero ha valido la pena sólo por la visita a los Acantilados de Moher… y no sólo por el aspecto friki, os aseguro que son impresionantes. Pero también habrá tiempo de hablar de eso… Además, aprovechando la nueva experiencia de circular por la izquierda (alquilamos un coche para visitar los acantilados y para ir a Belfast al día siguiente), me ha dado por hacer road movies, así que a parte de las fotos de rigor (próximamente en su flic más cercano), colgaré algunos vídeos. Mi anciana Pentax Optio S (hará 4 añitos el 31 de diciembre) sólo graba 30 segundos seguidos y no da mucha calidad, así que no esperéis gran cosa, pero bueno. Entre que le he cogido afición a grabar vídeos (en principio sólo iba a grabar el día de los acantilados, pero acabé grabando hasta en el aeropuerto a la vuelta!) y que ayer florecieron (os prometo que esa misma mañana no estaban allí!) unos cuantos píxeles muertos en la pantalla de mi Pentax, creo que tendré que pedirles una nueva cámara a los Reyes Magos…